Patatas fritas
El operativo estaba siendo tenso, pero seguía con exactitud profesional el diseño de la jefa de grupo. Todos sabían en cada segundo lo que tenían que hacer, en qué lugar debían estar y para qué. La entrada había sido violenta: los malos podían seguir allí. Seis de la mañana, cuatro embestidas de ariete, puerta arrancada de cuajo, gritos de «¡Policía!» inflamados de adrenalina. En medio minuto el c
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