Parece mentira, pero...
Imaginemos al primer arzobispo de Granada: Hernando de Talavera. Procedía de una familia judeoconversa. Con 12 años fue llevado a Barcelona, donde aprendió catalán. Llegó a catedrático de Filosofía Moral. Isabel la Católica le pidió que fuera su confesor y lo incorporó al Consejo Real. Aprendió árabe; quería evangelizar a los musulmanes con pausa y sin prisa, de modo que «ellos tomen nuestra relig
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